Alquilar un piso en Lavapies, en Madrid, refleja la crisis en que nos encontramos

Bonita vista cerca de mi piso en alquiler en Lavapies, Madrid. Foto CC desde mi Flickr

En alquiler en Lavapies, en Madrid, no está tan en salud como uno pensaría. Hace ni siquiera un mes y medio dejé mi pequeña buhardilla a 50 metros de la misma calle Lavapiés, a 100 metros de la principal plaza del barrio y, entonces, de la misma parada metro de Lavapies.

El precio por el alquiler del piso es muy  barato, solo 450 euros al mes, y la buhardilla está totalmente reformada. Cerca de los fantásticos y multiétnicos restaurantes de Lavapies, de los bares de cañas más conocidos de la capital española, del teatro de arte dramática de Lavapiés y de la Tabacalera, un interesante centro social de barrio epicentro de cantidad de actividades interesantes y de agregación por la gente del barrio.

Y no nos olvidemos de las fiestas de Lavapies que, en verano, preceden las de barrios muy cercanos como el de la Latina y de las letras. En resumen: hablamos de un barrio muy joven y rico de actividades y que siempre sorprende por su dinamismo y alegría. No debería ser tan complicado alquilar un piso en esta zona, por lo menos pensaba.

Bueno, volvamos al argumento del post: dejé Madrid hace muy poco tiempo y busqué a un nuevo inquilino que pudiera quedarse con el alquiler del piso pero no fue tan sencillo. La propietaria de la buhardilla se apoya al plan alquila de la Comunidad de Madrid que exige, como garantía, ver un contrato de trabajo a tiempo indefinido y las últimas nominas.

A pesar del precio de alquiler muy barato, no hubo manera de encontrar a nadie que pudiese dejar rápidamente su piso (probablemente perdiendo su fianza anterior) y quedarse con el mío. Todo el mundo encontró dos obstáculos económicos y sociales: la pérdida de la anterior fianza y el tener que gozar de un contrato de trabajo a tiempo indefinido a garantía del alquiler.

Alquilar un piso en Lavapies en 2012

Finalmente no pude encontrar a nadie y tuve que marcharme a Italia con el amargo en la boca: alquilar un piso en Lavapies, excluyendo los contratos de alquiler en negro, hoy como hoy y con la que está cayendo, es bastante complicado.

La Comunidad de Madrid debería plantearse un cambio en la política de los alquileres en Madrid (no solo en barrios complicados como Lavapiés) que pueda reflejar los cambios económicos y sociales en la sociedad española. La escasez de contratos de trabajo a tiempo indefinido junto a la precariedad laboral debería empujar al cambio en las normales condiciones de alquiler o, por lo menos, a una bajada de los precios de los mimos. Porqué sin trabajo no hay alquileres regulados, sin casa no hay estabilidad, sin estabilidad no hay planteamientos a largo plazo, sin seguridad no hay confianza y sin confianza la gente no volverá a invertir y hacer que la economía vuelva a crecer. Si es lo que realmente queremos.

La foto pertenece a mi álbum de Flickr: rincones de Madrid

 

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